miércoles, 25 de mayo de 2011

El nuevo consejero delegado de la cadena conoce el negocio desde la raíz. Ahora, le toca convencer a los inversores.

 
Ricardo Currás de Pablo (Badhomburgo, Alemania) afronta su mayor reto profesional con un temple que es parte de su ADN, pero que no deja de asombrar a más de alguno de sus colaboradores. “Ni siquiera en estos días le he visto nervioso”, reconocen. Y eso que este matemático, licenciado por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Administración de Empresas por el Instituto de Empresa, tiene motivos de sobra para ello.
La sede de Dia en España –en realidad, el centro de operaciones mundial de la cadena de descuento filial de Carrefour– es un hervidero en las últimas semanas. Idas y venidas a París, una agenda imposible y horas extraordinarias de trabajo se han convertido en algo cotidiano para el directivo, después de que Carrefour, el propietario de la cadena de descuento, haya decidido escindir su filial y sacarla a la bolsa española.
La operación está condicionada al visto bueno de los accionistas del gigante francés, que deben aprobarla en asamblea general el próximo 21 de junio. Si se cumplen los planes previstos, Dia debutará en el parqué español el 5 de julio.
Y, en medio de este jaleo, Ricardo Currás como cabeza de Dia, tras su nombramiento en mayo de 2009 como director ejecutivo de la cadena, es un actor protagonista. Papel que seguirá manteniendo en el futuro, pues, una vez que Dia debute en bolsa, el ejecutivo asumirá el puesto de consejero delegado del grupo (será el máximo responsable ejecutivo) y formará parte del nuevo consejo de administración de grupo.
Entonces, tendrá no sólo el reto de la gestión de la tercera cadena mundial de descuento, sino la lupa del mercado de valores. La cadena que probablemente formará parte del Ibex 35 se situará en el punto de mira de los inversores y analistas. Se podría decir que Ricardo Currás tiene dominada la primera parte, ya que conoce el negocio en profundidad y en gran detalle, después de más de dos décadas en la empresa.
Tras una breve estancia en la extinta Arthur Andersen, el ejecutivo se incorporó al grupo, en 1986, como analista en control de gestión. En 1991, dio el salto al área comercial como director de marca propia. En esta cadena, la enseña Dia –que nació el mismo año de creación del grupo con un detergente para lavadora– es un pilar estratégico del negocio.
Estrategias
En 1994, Ricardo Currás asumió la dirección de operaciones y logística; y, tres años después, fue promocionado como director comercial de Grupo Dia, una función estratégica en la compañía. En este tiempo, no sólo profundizó en el conocimiento del negocio, sino que estrechó su relación con quien muchos consideran el artífice de Dia: Javier Campo, su director general entre 1985 y abril de 2009. Tras su cambio de rumbo profesional, el elegido para sustituirle fue Ricardo Currás, quien ya se había forjado en estas lides desde 2006, cuando fue promocionado a la dirección general del mercado español, un puesto de nueva creación.
Durante todos estos años, Dia ha tenido un perfil público limitado, algo que sin duda cambiará con su salida a bolsa. Y aquí se abre un nuevo campo para el directivo, que la semana pasada ya compareció ante los analistas bursátiles. Con la prudencia exigida por el organismo supervisor en toda sociedad cotizada. Currás deberá convencer con su gestión al mercado de que Dia es una oportunidad de inversión y, además, cumplir con los objetivos marcados: 8.000 tiendas en 2013 y un crecimiento anual de la facturación del 7%, hasta los 11.800 millones.
Y, para ello, aplicará la receta que ha seguido en estos últimos 25 años: trabajo, capacidad de gestión y optimismo ante los nuevos desafíos. Eso sí, en esta nueva responsabilidad, probablemente le quede menos tiempo libre para los viajes de placer, los paseos y el tiempo compartido con su familia, ya que es padre de cuatro hijos.

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